«Terapia», seguramente esta palabra estuvo buscándote ilimitadamente, la has visto en los diarios, en la tele, la escuchaste en algunas conferencias y seminarios, en tus clases, en algún lugar colgado como estampita en la pared o en algún letrero. No es una palabra novedosa, y sin embargo, es una de aquellas que puede salvarte la vida (así es, no dije «cambiarte la vida», dije «salvarte la vida»), es por eso que es tan importante.

No podemos ignorar la eficacia de las terapias, sabemos a ciencia cierta que el ser humano necesita ayuda en los momentos más difíciles, ya sea para levantarse de sus caídas emocionales, salir de situaciones tóxicas, e inclusive para recuperarse de muchas enfermedades físicas y/o mentales, como la depresión. O simplemente para darse un ‘empujón’ en momentos críticos de cambios y ‘saltos de fe’, donde existe mayor vulnerabilidad de padecer ansiedad o sufrir de estrés.
En su mayoría son científicas, es decir, los tratamientos están desarrollados a partir de estudios que comprueban la integridad de los tratamientos. Sin embargo, en la actualidad, las terapias alternativas y/o complementarias están ocupando un lugar privilegiado en un público dispuesto a enriquecer su estilo de vida, ya que estas mismas se pueden adoptar como hábitos y eso es lo que las hace tan atractivas.
Terapias holísticas

En resumen, son aquellas que vinculan el cuerpo, la mente y el espíritu, para la sanación o conservación del bienestar, considerando a nuestro ser energético como una unidad físico-mental-espiritual y no sólo físico como lo es la medicina tradicional. Por lo que se trabaja en el equilibrio y armonía, es decir, en la causa que provoca el malestar y no así en los síntomas.
Se usa como terapia complementaria o alternativa, dependiendo del caso.
Terapias alternativas y/o complementarias
Abarcan una serie de técnicas y métodos terapéuticos y curativos.

Según la Dra. Noemí Manceñido Marcos del Hospital Infanta Sofía (San Sebastián de los Reyes, Madrid), las terapias alternativas y/o complementarias son aquellos tratamientos y prácticas que se desarrollan fuera de la medicina occidental tradicional o convencional para ser aplicados a ciertas enfermedades o al bienestar general.

Estas terapias, por lo general, no se basan en datos científicos, no han demostrado de forma contundente sus efectos beneficiosos y no han pasado por el necesario y exigente proceso de evaluación de eficacia y seguridad al que se somete a la medicina convencional.

A pesar de que los términos “alternativa” y “complementaria” se emplean de forma indistinta, lo cierto es que se refieren a conceptos diferentes:
- Las terapias complementarias son aquellas terapias no convencionales que se emplean junto con la medicina convencional.
- Las terapias alternativas son aquellas terapias no convencionales que se emplean en lugar de la medicina tradicional.
El consejo, es que antes de probarlas mantengas un escepticismo sano que no es más que plantearte los cuestionamientos necesarios para que ‘no te tomen el pelo’, por decirlo más fácilmente o para que no pongas en riesgo tu salud.

Con esto no quiero decirte que no lo hagas, de hecho, la ciencia está confirmando a través de distintos estudios el grado de eficacia que tienen muchos tratamientos alternativos como la meditación. Lo que quiero decir es que siempre te informes bien antes de acceder a cualquier tipo de tratamiento alternativo, recuerda que se trata de tu cuerpo, tu mente y tu espíritu, tomar las medidas adecuadas es parte de un intrínseco amor propio.

Maceñido aclara al respecto que «hoy en día, el ejercicio de la medicina se basa en la aplicación clínica y racional de la mejor evidencia científica disponible y así poder proporcionar la atención más adecuada a los pacientes, teniendo en cuenta sus preferencias y características individuales; esto se denomina medicina basada en la evidencia.»

«De esta forma, los médicos podemos diagnosticar las enfermedades y tomar las mejores decisiones clínicas posibles, así como seleccionar los mejores tratamientos y formas de prevención de enfermedades… Es importante recordar que las terapias alternativas y/o complementarias no pueden reemplazar ni sustituir a la medicina tradicional en el tratamiento de enfermedades graves», añade.
No cabe duda que una buena sesión de masajes o de ASMR (por dar un ejemplo), no sólo son una buena alternativa o complemento para algún tratamiento físico, mental o incluso espiritual, sino que en definitiva aportan bienestar y pueden ser de gran ayuda para fortalecer nuestro sistema inmune, nuestra vitalidad y energía. Así que ¡qué esperas para elegir tus terapias favoritas! empieza a incluirlas en tu día a día.
Algunos ejemplos de terapias alternativas:
- Aromaterapia
- Homeopatía
- Masajes
- Acupuntura
- Meditación
- Risoterapia
- Flores de Bach
- Cromoterapia
- Cristaloterapia
- Danzaterapia
- Eutonía
- Fangoterapia
- Feng shui
- Fototerapia o Helioterapia
- Hidroterapia
- Magnetoterapia
- Musicoterapia
- Orinoterapia
- Osteopatía
- Ozonoterapia
- Quinesiología
- Quiropráctica
- Reflexología
- Reiki
- Shiatsu (masaje)
- Sonoterapia
- Talasoterapia y balneoterapia
- Yoga
