Y después de haberte hablado -en anteriores publicaciones- sobre el autoconocimiento, el desapego emocional, el poder del pensamiento y otros temas que te llevan a alcanzar la vida que tanto quieres, donde te ves feliz ¿Ya conoces al amor de tu vida? Quizás es la primera vez que me lees, y si es así no sabes cuánto me alegra, espero poder convencerte de que el amor de tu vida existe, y llegando hasta aquí seguramente ya sabes a quién me refiero.

Y es que todos tenemos al amor de nuestra vida en frente de nosotros, todos los días, en el espejo, pero no siempre nos tratamos como al amor de nuestra vida ¿no es así? «estoy gordo/a», «no lo lograré», «soy tan torpe», «no soy lo suficiente», o peor, nos quejamos de los demás porque no nos dan lo que queremos, porque contamos con ello para ser felices.

¿Qué estás haciendo por el amor de tu vida?
No hace falta ser eruditos para darnos cuenta pero sí tener un corazón valiente, porque amarse a sí mismo/a implica mucha responsabilidad, implica dejar las relaciones tóxicas, implica dejar nuestros vicios, implica dejar de frecuentar a otros para llenar nuestros vacíos internos, nuestras carencias, lo que no somos capaces de ofrecernos deliberadamente porque no sabemos lo que es el amor, porque tal vez no lo hemos visto con frecuencia.

Sea cual fuere el motivo, no estamos aquí para juzgarnos ni agonizar en el pasado, estamos aquí para despertar, para vernos como la fuente promotora de magia, porque una vez afirmes que te amarás como corresponde, automáticamente se te prenderá la luz de «¡Qué debo hacer para ser la mejor versión de mí!» Porque no queremos un amor mediocre, y si es lo que sentiste, ¡felicidades! ¡vamos por buen camino!

La calidad del sentimiento
Entonces nos daremos tiempo para hacer las cosas que nos gustan, seremos creativos con la forma de celebrar nuestros logros y descansar cuando nuestro cuerpo lo pida, seremos sabios para entender que necesito ejercitarme o quizás parar o bajar el ritmo de mis actividades, sabremos el momento exacto en que debemos aprender algo que nos interesa, seremos oportunos, leeremos sintiendo que ese es el amor que nos merecemos, el que nos damos, el de esa fuente inagotable que está dentro de nosotros.

Nos alimentaremos, vestiremos y consumiremos con consciencia y como nos gusta, seremos auténticos, nos conectaremos cada vez mejor con los demás, asumiremos nuestro rol con nosotros mismos y la sociedad, haremos algo muy bueno por este mundo, la soledad no será más un espanto sino ese oasis que nunca lográbamos encontrar en ese desierto que era nuestra vida.
Seguiremos creciendo y encontrando nuevas formas de ayudarnos, de contar con nosotros mismos, de darnos felicidad, amor, apoyo incondicional, estaremos ahí para darnos un ‘ok’ en las peores caídas, nos levantaremos, compartiremos felicidad, libertad, seremos responsables, independientes, amorosos, alegres, habremos hecho un pacto con el amor de nuestra vida, con esa persona frente al espejo.
Y, al fin, podremos tener relaciones sanas y duraderas, con personas que también se aman, y donde el compromiso sea siempre amarnos bien.
